Pautas para el manejo de la Disciplina
Te presentamos algunas pautas para el manejo de la disciplina
Nunca la uses como herramienta de venganza. Revisa constantemente tus propios sentimientos. No tomes decisiones en momentos de emociones intensas, pues normalmente en esos momentos nos equivocamos. Date tiempo y calma para decidir sobre las personas que tienes a tu cargo.
Si en algún momento descubres que te has equivocado, que no has sido justo, pide disculpas. Eso no quita autoridad si los alumnos ven sinceridad y voluntad de cambio. Más bien la refuerza.
Trata a tus alumnos como personas, pues cuando al alumno se le trata y respeta como persona, reacciona como persona.
Las reglas están al servicio de las personas y no a la inversa. Nunca digas “hay que hacer tal o cual cosa porque lo dice el reglamento” sino “está en el reglamento porque es recomendable que lo hagamos”.
Involucra a tus alumnos en el manejo de la disciplina. Elabora y evalúa el manual de convivencia del aula con ellos. Conoce, orienta y busca apoyo de los líderes del grupo.
Los niños y adolescentes necesitan libertad y límites. Ni tanta libertad que les haga sentir que están solos, ni tantos límites que les impida ensayar, ser ellos, e incluso, equivocarse. Que sepan que no los persigues, pero que si te necesitan ahí estás. Ni tan cerca, ni tan lejos.
Los niños y adolescentes quieren –necesitan- ser mirados y escuchados.
La disciplina debe buscar más la construcción de la comunidad que la separación de ella, por eso busca estimular más que sancionar, recuperar y corregir más que eliminar o separar.
Cuando debas premiar y estimular hazlo en público. Si te toca imponer castigos y sanciones, hazlo en privado.
Cuídate de nunca traicionar la confianza de un alumno o alumna.
Enfrenta las dificultades y conflictos. Si los evades, crecerán. Tienes que ser oportuno.